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domingo, 05 de abril de 2009




Los cristianos evangélicos, aún el que tenga menos recursos económicos, tendrá en su haber al menos una Biblia.

Cada uno de nosotros tiene el recuerdo imborrable de aquel día en que la primera Biblia cayó en nuestras manos. Después vinieron otras: más lujosas, o menos, más pequeñas o más grandes, letra chica, letra grande y todas las variantes. Pero aquella primera seguramente ha envejecido juntamente con nosotros, con marcas, como nosotros, con arrugas, como nosotros.

En algún lugar de la casa, la primera Biblia estará siempre, aunque luego hayamos comprado una, mejor encuadernada.

Los pastores Quiroz y Castillo, de Nicaragua, fueron parte de una alegre caravana de evangélicos, festejando un nuevo aniversario de la traducción de la Biblia.  Ambos dicen algo parecido: me cambió la vida.

Yo no puedo dejar de pensar en aquel misionero estadounidense, Bruce Olson, autor del libro “Por ésta cruz te mataré” que llegó a Colombia con su Biblia, y se encontró con los indios motilones que hablaban otro idioma, distinto al suyo y diferente al de la Biblia. ¿Se imagina ir a predicar a un sitio donde no hay posibilidades de que esa Biblia sea leída y Ud. no poder decirles nada, porque nada van a entender? Bruce tenía la Biblia en sus manos y ellos la miraban, y no podían saber de qué se trataba.

Hace mucho tiempo leí ese extraordinario libro que tal vez pueda rastrear por Internet. Puedo asegurarle que Olson fue un superhéroe. Un jovencito que se fue de su hogar en la seguridad de que el Señor quería (y lo confirmóGuiño que fuera a vivir entre los indios, para evangelizarlos. Tengo en mi memoria la imagen de Olson mostrándoles un tronco de árbol partido al medio, para relacionar las distintas capas con las hojas de la Biblia.

Así pudo comenzar a poner en ellos la idea de un libro que iba a cambiar tanto sus vidas, como aseguran los pastores de Nicaragua hoy.

Olson, quien al principio recibió solamente rechazo de parte de los motilones, llegó a amarlos y a recibir de ellos tanto amor, que fue un motilón más, según sus palabras. El jefe de la tribu, creo que fue el autor de las palabras que luego darían título a su libro. Cuando se enteró que era un blanco metiéndose en la vida de ellos, le dijo: por ésta cruz te mataré.

No le digo el final, porque seguramente a partir de ahora Ud. se va a poner a buscar ésta joya de la literatura cristiana, que le va a enseñar cómo la Biblia, en manos de un hombre de fe, hace milagros.

No he podido comprobarlo, porque cuando viajé a Europa aún no conocía al Señor, pero me han dicho que en las mesas de luz de los dormitorios siempre hay una Biblia. Y que muchas personas allí mismo conocieron al Señor. Seguramente en mi dormitorio habría una Biblia. Pero pasé de largo.

Seguramente habrá sido su caso también, porque no todos respondimos al primer llamado.

La Biblia: el libro más vendido del mundo. Testigo de nuestro primer amor. El único libro del mundo que siempre, siempre, tiene algo nuevo para decirnos.

 

                                           



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