A TRAVES DE LAS LAGRIMAS
Hace no tanto tiempo Bárbara Johnson partió con el Señor. Y no me alcanzarían las palabras para contarle qué clase de literatura hacía, qué originalidad y qué maravillosa fue su obra como escritora cristiana. Famosa por su “Ponte una flor en el pelo y sé feliz”, Bárbara era una persona dotada con un sentido del humor poco común, que mantuvo siempre. Hasta el suspiro final.
Todos sus libros son desopilantes, y la carcajada comienza en la primera página y termina en la última. Y porque su vida no fue color de rosa, tiene mucho más mérito su creación.
No me imagino a Bárbara con el corazón partido por el dolor, entrando a la iglesia, y diciendo a la gente que todo está bien. Ella publicó sus tragedias, las dio a conocer, y no tuvo que dar explicaciones a nadie cuando la pregunta fue cómo es que siendo cristiana te pasan cosas tan terribles? Algo debe andar mal en tu relación con Dios…
Hace un tiempo, una “ pastora” de Puerto Rico con quien iniciamos una linda amistad virtual, cuando le comenté mis problemas de salud escribió en la pantalla de mi pc: Dios quiere vasijas limpias. Abrí los ojos, y le pregunté a qué se refería. Volvió a escribir lo mismo, agregando: No sé por qué digo esto. Tienes que preguntárselo al Señor.
Al momento me di cuenta que esa persona sintió carnalmente que mi enfermedad era un tipo de tormento que Dios me enviaba por algo que no estaba claro en mi vida. Entonces comprendí que era la típica clase de cristiano que siempre cree que lo que viene a su mente se lo trae Dios, y sin confirmarlo y sin perder tiempo saca un dedo acusador sin medir las consecuencias y sin recordar que eso no es lo que hizo Jesús cuando dijo : Ni yo te acuso.
Dónde está el amor? Puedes orar 24 hs al día, y conocer la Biblia como la palma de tu mano. De nada sirve, si no has dado fruto de amor.
Bárbara tuvo un esposo inválido, soportó la muerte de 2 hijos (uno en Vietnam, y otro atropellado por un ebrio al volante) y como si fuera poco, estuvo de pie ante un hijo homosexual, quien después de 11 años aceptó al Señor.
El ejemplo de Bárbara creo que es algo que debemos tener presente. Ella, a pesar de todo, fue capaz de ser sincera, enfrentando a una sociedad que también la habrá acusado, como yo fui acusada. Entendió que el Señor era la meta, que había muchas mujeres sumergidas en otros dolores, a quienes dibujar una sonrisa. Y toda su vida la dedicó a hacer reir en medio de los interminables desiertos. Seguramente cuando alguien le preguntaba cómo estaba, ella respondía valerosamente: mal, pero el Señor vendrá de un momento a otro. Porque si decimos siempre que todo está bien, no solamente mentimos, sino que no podré pedir oración por mis asuntos.
Los libros de Bárbara son maravillosos para predicar, puesto que aún los inconversos no se resisten a leerla. .
En la era de los superhéroes, Bárbara es para mí una heroína indiscutible. Porque es fácil creer en Dios cuando todo marcha bien. Lo valioso es hablar de El, mientras caen las lágrimas.

