LAS MENTIRAS DE LAS CREENCIAS
AUTORA: Titina Castro
CAPITULO 5 - CUANDO LAS MENTIRAS NO SIRVEN DE NADA

A ésta altura Ud. se estará
preguntando en quién creer. Bueno, le cuento en que terminó mi gira después de
pasar por videntes, templos umbandas (son las supuestas religiones africanas,
que inventaron el tema de la magia blanca como buena, y la magia negra como
mala. Sería demasiado largo decirle de qué se trata. Pero lo sintetizo: es
satanismo puro, blanco o negro, es algo más peligroso de lo que pueda imaginar.
En las ceremonias se hacen sacrificios de animales y de personas) Transité por
el control mental, meditación, dadores de energía, todo lógicamente precedido
por una colección de estampitas y estatuas como corresponde. Luego de 20 años
de matrimonio, firmé mi divorcio, seducida por la idea de mi psicoanalista que
me dijo que mi vida no era vida, que tras el divorcio recuperaría mi identidad,
mis capacidades, que estaba a las puertas de un desarrollo personal y mil cosas
realmente halagadoras. O sea: yo fui con mis frustraciones y mi autoestima a la
altura de los zócalos, y regresé con la Seguridad del Éxito y por
supuesto esa autoestima a la altura de los aviones. Pero claro, la torre de
control hizo una mala maniobra y el choque en el aire fue atroz. Tampoco puede
una culpar al psicoanalista. Al fin de cuentas él no hizo mas que sacar sus
deducciones, basadas en sus estudios (estudios que serán refutados algún día,
porque todo cambia, todo se transforma, y no escapa de eso ninguna teoría,
menos la teoría del psicoanálisis) Así fue como ingresé a la realidad de saber
cómo es un divorcio por dentro, que les pasa a los hijos y que duelo tan
terrible es ese de perder la mitad de uno. No me importan los análisis
psicológicos que me puedan decir que una es una, que si es la mitad de alguien
es porque se ha mimetizado con ese alguien, etc. No me importa, porque la
realidad no es el sofá del psicoanalista, ni los libros, ni la teoría. La
realidad es que hay mucho dolor, casi peor que el dolor de la muerte de un ser
querido, porque en el caso de la muerte uno no verá a esa persona por el resto
de sus días. Se fue, mas allá de su voluntad. En el divorcio uno preside la
mesa silenciosa, los hijos no quieren sentarse allí, y lo peor es que muy
pronto, mucho mas rápido de lo que una supone, otra señorita le robará el
apellido, y un día inevitablemente, todo el pasado quedará solo en las
fotografías. Era mi caso, porque me divorciaba amando a mi esposo.
Por supuesto no iba
a dejar de intentar el yoga. Allá fui y allá lloré tanto, tanto, que mi
profesora me llamaba a casa preguntándome que me pasaba. Nada. Las clases de
yoga solo me hacían llorar. Y aquello de la paz? Indra Dhevi era la gurú. Ella
decía que si uno cree que un vaso de agua la cura, se cura. Pero yo no me curé
de la depresión, y otra vez la culpa era mía, porque.
..Bueno, porque no era ella y esa serenidad supongo que la poseía porque no le
pasaba lo que me pasaba a mi. El yoga
tampoco resultó. Mucho menos la nueva terapeuta. Cada día de mi vida era
un sin sentido. Ni siquiera tener mis hijos conmigo era un paliativo. Yo solo
quería que el tiempo volviera atrás.Entonces
golpeé la puerta, la última puerta. Una amiga me dijo que la acompañara a una
iglesia evangélica y yo le pregunte en quién creen. En Jesús, me dijo. No valía
la pena: yo había salido de un colegio de
monjas, había sido catequista y no me perdía una misa. Cómo podía volver a
creer cuando un día, llorando, le dije: tú no existes? No, eso no resultaría.
Ya lo conocía y no había hecho nada por mí, bueno...al menos cuando intercedían
por mi los santos! ( No había leído aún en la Biblia ese versículo que dice que el UNICO
mediador entre Dios y el hombre es Jesucristo. Mucho menos había conocido el
primer mandamiento, el genuino, el que Dios le da a Moisés. Exodo, Cap 20. El
que dice que no nos arrodillaremos frente a las estatuas, ni las adoraremos…Era
lo que había hecho hasta entonces! Es más: Dios agrega que si creemos en las
imágenes, o sea los miles de santos made in Roma, cuando tengamos problemas,
que nos ayuden ellos… No. Dije que no a la iglesia evangélica. Qué clase de
iglesia era esa que no tenía ninguna imagen y para colmo ni siquiera a Jesús
crucificado? Pero mi situación se agravó hasta tal punto que quedé atrapada en
la cama. Entonces, decidí ir.
Mi esposo fue el tema principal de la conversación con una de las mujeres de la
iglesia: Mary. Yo sabía que Él tenía una
relación y que en cualquier momento se casaría. Mary no reparó en eso,
solamente me dijo que aprendiera a orar como dice la Biblia. Que esperara
en el Señor, que El cambiaría mi lamento en baile. Así de simple? pregunte yo.
No lo tengo que traer aquí? Volví a preguntar. No, nada de eso.
Me quedé a la reunión. Fueron 3 horas de música y
palabras y de llorar y llorar, pero ésta vez sin dolor. Solo llorar.
Sin saberlo, había tenido un encuentro cara a cara con el Señor de imposibles. Y
no estaba en la Cruz.Tags: MENTIRAS, CREENCIAS, UTILIDAD